Lucía RamírezVIEW PROFILE →
San Mateo y la Vendimia Riojana: cómo Logroño celebra el vino en septiembre
Del 19 al 25 de septiembre, Logroño vive sus Fiestas de San Mateo y de la Vendimia Riojana. Del pisado de la uva a los pinchos de la calle Laurel, un viaje al corazón enogastronómico de La Rioja en plena cosecha.
Cuando el verano da sus últimos coletazos y las viñas empiezan a teñirse de dorado, La Rioja se prepara para una de sus citas más queridas del año. Cada mes de septiembre, la ciudad de Logroño se transforma para celebrar el fruto de la tierra con una fiesta que hunde sus raíces en siglos de historia.
Hablamos de las Fiestas de San Mateo, conocidas también como Fiestas de la Vendimia Riojana. Una celebración que combina tradición, devoción, música y, por supuesto, un profundo homenaje al vino, convirtiendo la capital riojana en un destino irresistible para cualquier amante de la buena mesa.
Una fiesta con siglos de historia
Aunque hoy se asocian sobre todo al vino, los orígenes de estas fiestas se remontan mucho más atrás en el tiempo. Según las fuentes consultadas, la tradición se remonta al siglo XII, cuando Logroño recibió autorización para celebrar una feria anual que con el paso del tiempo fue creciendo en importancia.
A lo largo de los siglos, monarcas como Fernando VII en 1818 e Isabel II en 1845 revalidaron estas celebraciones. El vínculo formal con la vendimia llegó en 1957, y desde 1956 lucen el título de Fiestas de la Vendimia Riojana. En 1980 fueron finalmente declaradas de Interés Turístico Nacional.
El pisado de la uva, el corazón del rito
Si hay un acto que resume el alma de estas fiestas, ese es sin duda el pisado de la uva. Según se describe, en la Concha del Espolón los encargados pisan la uva de forma tradicional dentro de una tinaja, en un gesto que conecta a toda la ciudad con su pasado agrícola más auténtico y ancestral.
El mosto que se obtiene de ese pisado no tiene un destino cualquiera, sino que se ofrece a la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja. Antes, el pistoletazo de salida lo da el chupinazo, lanzado a las doce del mediodía desde el balcón municipal entre gritos de Viva San Mateo y el canto del himno local.
Gigantes, carrozas y peñas
Más allá de los ritos, las calles de Logroño se llenan de color y bullicio durante toda la semana. El programa incluye vistosos desfiles de carrozas, que compiten por premios a la originalidad, además de los siempre esperados gigantes y cabezudos y numerosos conciertos pensados para todos los públicos.
El verdadero motor de la fiesta, sin embargo, son sus gentes. Las peñas recorren la ciudad animando el ambiente con sus charangas, mientras en los llamados chamizos se sirve de forma gratuita el zurracapote, una bebida típica muy parecida a la sangría que endulza las largas jornadas festivas.
Sabores de La Rioja

Ninguna fiesta riojana estaría completa sin su gastronomía, y San Mateo no es en absoluto una excepción. Durante estos días se celebra una Semana Gastronómica con comidas populares y degustaciones de platos típicos, entre los que destacan las patatas con chorizo o las sabrosas chuletillas al sarmiento.
Para el viajero, la experiencia se completa recorriendo la célebre calle Laurel, todo un templo del pincho y del vino servido en pequeñas dosis. Y quien disponga de tiempo puede escaparse a las bodegas de los alrededores, que en estas fechas viven la vendimia en pleno apogeo, en un espectáculo verdaderamente único.
Un destino perfecto en septiembre
Precisamente por todo ello, septiembre se ha convertido en uno de los mejores momentos para descubrir Logroño y su entorno. Con el calor del verano ya en plena retirada y los viñedos en máxima actividad, la capital riojana ofrece una combinación difícil de igualar entre cultura, naturaleza y placer.
Estas fiestas representan además un modelo de turismo que va mucho más allá del simple sol y playa, apostando con fuerza por la identidad y las raíces de un territorio. El visitante no solo asiste a un espectáculo, sino que participa de una tradición viva que las gentes de la zona custodian con evidente orgullo.
Más que una simple celebración
En definitiva, las Fiestas de San Mateo son mucho más que unos días de jolgorio en el calendario. Constituyen una auténtica declaración de amor a la tierra, al esfuerzo de quienes trabajan la viña y a un producto, el vino, que forma parte esencial de la cultura riojana.
Así que, si el viajero busca una experiencia auténtica lejos de los tópicos, la cita está marcada del 19 al 25 de septiembre. Una semana en la que Logroño abre sus puertas para brindar, copa en mano, por el final de la cosecha y por el inicio de una nueva añada llena de promesas.






