Lucía RamírezVIEW PROFILE →
El peor verano de incendios de la historia de España choca con su temporada turística más multitudinaria
Con más de 226.000 hectáreas calcinadas y 43 grandes incendios en lo que va de 2026, España vive su verano más devastador en materia de fuego justo cuando se encamina a un récord de turistas. El calor extremo y las llamas amenazan un sueño largamente perseguido, los 100 millones de visitantes.
España atraviesa el peor verano de incendios forestales de su historia reciente, y lo hace en plena temporada alta de turismo. Mientras millones de visitantes llenan playas y ciudades, el país lucha contra una oleada de fuegos de una virulencia sin precedentes, alimentada por olas de calor sucesivas y una sequía persistente que ha dejado el monte convertido en yesca.
Las cifras hablan por sí solas. Según el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), la superficie calcinada ronda ya las 226.000 hectáreas, una cantidad que supera el total de todo el año 2025, que se quedó en 189.379 hectáreas. Las estimaciones por satélite del sistema europeo EFFIS elevan la cifra aún más, hasta las 265.457 hectáreas arrasadas por las llamas.
Cifras de un verano negro
El recuento de los grandes fuegos es igualmente demoledor. A fecha del 12 de agosto, el Miteco contabilizaba 43 Grandes Incendios Forestales, la categoría que agrupa a los que superan las 500 hectáreas. La dimensión media de estos incendios se dispara muy por encima de ese umbral, lo que refleja hasta qué punto las llamas han alcanzado proporciones extraordinarias este año.
El coste humano y social ha sido elevado. En Los Gallardos, en Almería, un incendio se cobró la vida de 14 personas, mientras que en la Comunidad Valenciana más de 80.000 personas fueron evacuadas o confinadas en 21 municipios. En la provincia de Zamora, hasta 14 localidades tuvieron que ser desalojadas ante el imparable avance del fuego.
Los grandes focos

Entre todos los frentes, el incendio declarado en la zona de Ávila, al oeste de Madrid, se ha convertido en uno de los más graves. Ha arrasado en torno a 80.000 hectáreas de superficie forestal, una extensión colosal que lo sitúa entre los mayores registrados en el país. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, lo describió como el incendio más importante y más agresivo de la historia de España.
No ha sido el único gran foco. En Huelva, el incendio de Niebla calcinó unas 38.000 hectáreas, mientras que el de La Mierla, en Guadalajara, superó las 32.000. A ellos se suman los fuegos de Las Peñas de Riglos, en Huesca, con cerca de 20.000 hectáreas, el de Fermoselle, en Zamora, con 11.134, y el de La Vall d'Uixó, entre Valencia y Castellón, que rebasó las 10.000 hectáreas.
Detrás de esta catástrofe hay un factor común, el calor extremo. El verano de 2026 amenaza con superar al de 2025 como el más cálido de la serie histórica, con España acumulando ya varias olas de calor oficiales y termómetros que han rozado los 43 grados en el sur peninsular. Esta combinación de calor y sequedad ha creado el escenario perfecto para que el fuego se propague sin apenas control.
Las autoridades también apuntan al factor humano. José Ramón González Pan, técnico del sector, resumió parte del problema al afirmar que ha habido muchas negligencias, en alusión a los comportamientos imprudentes que están detrás de numerosos focos. La conjunción de un clima extremo y de descuidos humanos ha multiplicado el riesgo en buena parte del territorio nacional.
Récord de turistas, pero con sombras
La paradoja es que todo esto ocurre en un año turístico histórico. Entre enero y junio, España recibió 46,5 millones de visitantes internacionales, el mejor primer semestre jamás registrado. Solo en junio llegaron 9,74 millones de turistas, un 2,9% más que un año antes, y el país acaricia la posibilidad de superar por primera vez la barrera de los 100 millones de visitantes en el conjunto del año.
El gasto acompaña a las llegadas. En el primer semestre, los turistas dejaron en España cerca de 64.000 millones de euros, un 7% más que en el mismo periodo del año anterior. Reino Unido se mantiene como principal emisor, con un crecimiento del 7%, mientras que Alemania y Francia retroceden un 5,9% y un 1,7% respectivamente, en una fotografía de mercados desigual.
Curiosamente, el calor podría estar cambiando los hábitos de viaje. Los datos apuntan a una desestacionalización creciente, con visitantes que reparten sus vacaciones más allá del pico del verano. Por primera vez, mayo superó a junio en llegadas, una señal de que muchos turistas empiezan a esquivar las semanas más tórridas y un modelo basado únicamente en el sol de agosto.
Un desafío que no cesa
Para el sector turístico, el reto es doble. Por un lado, gestionar una demanda que sigue batiendo récords y que alimenta los debates sobre la masificación. Por otro, adaptarse a un clima cada vez más hostil, en el que los incendios y las olas de calor amenazan con dañar la imagen de destinos y con desviar a los viajeros hacia zonas percibidas como más seguras.
España se enfrenta así a una encrucijada. El país nunca ha tenido tantos visitantes ni ha ingresado tanto por turismo, pero tampoco había visto arder tanto monte en un solo verano. El desenlace de la temporada dirá si el récord de los 100 millones llega a cumplirse, o si el fuego y el calor terminan por marcar el verano de 2026 en la memoria colectiva.






